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Archive for marzo 11, 2012

Interesante entrevista a Wert

Por lo menos ahora habla claro, no está mal:

http://www.larazon.es/noticia/2313-jose-ignacio-wert-dos-horas-de-castellano-en-cataluna-no-son-suficientes

Llegar hasta el despacho de José Ignacio Wert, en el Ministerio de Educación, se antoja una excursión. Sobre su mesa, llena de papeles, pero ordenada, descansan una reforma de la enseñanza que llegará hasta la universidad, un estatuto que pondrá en valor la figura del profesor y la Ley de Mecenazgo que todos esperan. También el cine está entre sus objetivos prioritarios. Espera que los nuevos presupuestos no hagan demasiada sangre en su recién estrenada cartera.

–¿Considera que es inconstitucional el modelo de inmersión lingüística que plantea Cataluña?
–No soy quién para considerarlo porque hay una sentencia del Constitucional y varias del Supremo en las que se considera conforme a la Constitución la inmersión lingüística en Cataluña siempre y cuando no atente contra el derecho de recibir educación en castellano como lengua vehicular a quien lo solicite. Ahora se habla del auto del TSJ de Cataluña, pero se pierde de vista que es un auto que no es firme, porque puede recurrirse, y que no entra en el fondo de la cuestión.

–¿Y qué le parece que Cataluña nunca obedezca esta jurisprudencia que ya existe?
–Que las familias tienen derecho a que sus hijos estudien en castellano. Eso es lo que han dicho los tribunales.

–¿Cree que los niños catalanes tienen menor nivel educativo que los de otras autonomías por la cuestión lingüística?
–No. En las pruebas de lengua de Pisa están en la media y en las evaluaciones generales de diagnóstico pasa lo mismo. No tienen déficit particular en lengua española.

–¿Entonces dos horas en castellano en las aulas catalanas son suficientes para expresarse con corrección y fluidez?
–Probablemente no, y si hubiera una tercera hora el nivel sería mejor. De hecho, en términos relativos, los niños catalanes obtienen mejores resultados en cosas que no tienen que ver con la lengua.

–¿No estará utilizando la lengua Artur Mas como un arma de confrontación política?
–Ha sido una constante de todos los gobiernos catalanes utilizar la lengua como una de las señas de identidad. Han hecho un uso intenso del catalán como lengua vehicular.

–¿Cómo van a garantizar una enseñanza común en España teniendo en cuenta que cada autonomía puede decidir más del 30% de los contenidos que deben estudiar los alumnos?
–Una enseñanza común no puede suponer una enseñanza uniforme al cien por cien. Eso sería contradictorio con el estado de las autonomías. En la Educación, al igual que en la Sanidad, hay que marcar la carta de derechos básicos, un territorio común mínimo que todas las autonomías deben respetar. La educación es obligatoria y gratuita hasta los 16 años, pero hay diferencias muy grandes entre comunidades, entre qué se incluye dentro de la gratuidad y qué no se incluye.

–¿Tener una mayor educación es garantía de tener un puesto de trabajo?
–La formación no garantiza el trabajo pero a la salida de la crisis habrá menos empleo para los menos cualificados.

–¿A cuánto aspira a rebajar el abandono escolar temprano?
–Sería muy importante conseguir reducir de 3 a 4 puntos anuales.

– ¿Y estamos en disposición de conseguirlo?
–Hay que ser ambicioso en los objetivos y riguroso en la medición. Si hay una medida que no tiene el potencial de rendimiento que buscábamos, la cambiaremos.

–¿Y cómo queda por fin la Secundaria?
–Ese primer curso orientador hacia la FP o el Bachillerato y que antes era 4º de la ESO seguirá siendo obligatorio y gratuito. En ambos tendrán un peso muy importante las asignaturas troncales e instrumentales. Nadie va a titular al acabar tercero de la ESO. En cuanto al Bachillerato, tal y como está configurado es un disparate: hay asignaturas troncales, de modalidad y asignaturas optativas. Es un menú que dificulta la organización de grupos. Las modalidades no se van a tocar pero sí la estructura de optativas. Una vez hecho el primer curso orientador, los dos siguientes serán para reforzar conocimientos porque estamos convencidos de que una de las razones que dan lugar a que los resultados en las pruebas internacionales sean tan mediocres tiene que ver con la reducción cada vez mayor de esas materias troncales en la fase superior. Parte de esta reforma estará en vigor en el curso académico 2013-2014.

–¿Va a traer los profesores ingleses e irlandeses que quiere Esperanza Aguirre?
–Tenemos una situación en el empleo lo suficientemente delicada como para que promocionemos a profesores extranjeros. Soy más partidario de los «teaching assistants» (profesor de apoyo para inglés).

–¿Qué va a hacer para fomentar el bilingüismo?
–Apoyar experiencias piloto en las comunidades que van más atrasadas y procurar que sigan las mejores prácticas de las que van más avanzadas, como es el caso de Madrid.

–¿Qué van a estudiar los alumnos en Educación Cívica y Constitucional?
–En una primera etapa se suprimirá el contenido adoctrinador de la asignatura y esto estará en vigor ya el próximo curso. Estará listo en unas semanas. Después cambiará formalmente el nombre de la asignatura, pero eso requiere un cambio de la LOE.

–¿Se planteó la posibilidad de suprimir Ciudadanía y no sustituirla por ninguna asignatura?
–No estoy en contra de que sean contenidos susceptibles de un tratamiento transversal, pero nos pareció que introducía menos inestabilidad un cambio de la asignatura que la supresión.

–¿Los profesores de hoy están bien preparados para dar clase?
–Están muy bien preparados: es un colectivo admirable. En circunstancias en las que no han tenido un respaldo normativo, han mantenido un nivel de compromiso altísimo. Una de mis preocupaciones es reforzar el prestigio social, la legitimidad y la autoridad del profesorado a través de un estatuto del docente. Una sociedad vale lo que valen sus maestros. «Magister» viene de «magis», de más, mientras que minister viene de «minus». Los maestros valen más que los ministros, si atendemos a la etimología.

–¿Para cuando este estatuto?
–Queremos que esté aprobado en la primera parte de la legislatura. La ley de autoridad del profesor irá incluida en este estatuto.

–Dicen que para abordar una reforma en la universidad hay que «atreverse». ¿Usted es de los que se va a «atrever»?
–Me voy a atrever con la universidad en lo que pueda atreverme, porque esto es una responsabilidad compartida con la comunidad universitaria y las comunidades autónomas, que en el fondo son las responsables de sus universidades. La universidad presenta un amplio espacio de mejora. Es un tema muy complejo desde el punto de vista organizativo, de autonomía, financiero y de articulación política y las competencias del Estado son muy limitadas. Es un territorio en el que la necesidad de acuerdo con las comunidades autónomas es determinante. Además, tenemos unas tasas de abandono de las carreras muy inquietantes que cada año cuestan al Estado 3.000 millones de euros.

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La marea verde en la manifestación del 11M

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Carta a EL PAÍS sobre el bilingüismo basura de Aguirre

Por fin se empieza a denunciar la estafa de Aguirre con el bilingüismo:

http://elpais.com/elpais/2012/03/09/opinion/1331319372_387330.html

La enseñanza bilingüe

Como profesor de secundaria, creo que el bilingüismo que se está implantando en el actual sistema educativo resulta destructivo para las asignaturas impartidas en inglés, que son sacrificadas en aras del aprendizaje del idioma.

La perversión en los objetivos pedagógicos es tal que ya alguna editorial está anunciando manuales de Historia, Ciencias Naturales, etc., en español, pero adaptados a la enseñanza bilingüe. Curiosamente la única diferencia con los otros libros de texto es la drástica reducción de contenidos. Y es que un docente que tenga que impartir en lengua inglesa, por ejemplo, Historia, debe acometer un doble trabajo, el de transmitir unos conocimientos y el de hacerlo en una lengua extranjera. Por no hablar del doble esfuerzo del alumno. En estas circunstancias, al dividirse las fuerzas, quien más va a perder es la asignatura. Es posible que con este sistema el alumnado aprenda inglés, pero al muy alto precio de una progresiva debacle cultural.

Los que nos dedicamos a la enseñanza constatamos una creciente dificultad en el alumnado a la hora de comprender los conceptos específicos de cada disciplina. Hay ya importantes problemas entre los adolescentes a la hora de manejarse con su propia lengua. Entiéndase pues, que las dificultades se multiplicarán al intentar comprender esos mismos conceptos en otro idioma.— Luis Alonso Somarriba.

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En Seattle tampoco quieren a Teach for America

No somos los únicos:

http://seattletimes.nwsource.com/html/localnews/2017703919_tfa09m.html

Teach for America’s rocky first year

Kenneth Maldonado’s students have no idea he is a member of Teach for America.

If his fourth-graders heard the name of the organization, “They’d probably ask, ‘What’s a Teach for America?’ ” speculated Keisha Scarlett, principal of Seattle’s South Shore K-8, where Maldonado teaches.

The distinction doesn’t mean much to Maldonado either, he said. Like other South Shore teachers, he’s focused on the grueling job at hand.

But unlike his colleagues, Maldonado, 24, has had to teach while facing personal attacks on blogs, a lawsuit to get him out of the classroom and an overwhelming number of public-records requests scrutinizing how he came to be hired.

It’s been a rocky first year for the Puget Sound branch of Teach for America, an organization that since 1989 has placed thousands of high-performing recent college graduates without teaching credentials in some of the country’s lowest-performing schools for two-year stints.

The national group’s move into the Pacific Northwest has been slow — the Seattle and Federal Way school districts each have six TFA teachers this first year — and contentious.

Earlier this week, three Seattle School Board members introduced a motion to sever the district’s fledgling partnership with TFA. And while the move is almost certain to fail due to swing vote Kay Smith-Blum and three other members, it illustrates how tumultuous the year has been for TFA, a group that is accustomed to opposition but has never before seen as much of it as in Seattle.

The blowback has come from traditionalists, teachers unions and their supporters, who worry about the inexperienced recruits taking positions from longtime educators.

Yet school officials in both Seattle and Federal Way say the TFA teachers are succeeding in the classroom, and TFA leaders say they are preparing to expand to three more area districts next year.

School and TFA officials insist the controversy has not hindered the efforts of TFA or its teachers here, but their sensitivity to it is apparent.

Principals who supervise the Seattle TFA teachers declined to let reporters visit those classrooms or even talk to the teachers, citing their need to focus on teaching.

Focus on students

In Federal Way, where the debate is not as hot, 23-year-old TFA teacher Jordan Keller said he’s focused only on his students.

On a recent school day, as he led fourth- and fifth-grade English Language Learner students through the concept of using a web diagram to illustrate character traits, his enthusiasm for the job was obvious.

“It doesn’t matter what path you took” into teaching, said Kristi White, principal at Silver Lake Elementary, one of two schools where Keller works, after observing the lesson. “It’s the person. It’s always the person.”

Keller is typical of TFA members: He performed well at a private college, Spokane’s Whitworth University, where he majored in liberal arts and picked up a passion for closing the achievement gap between white and minority students.

TFA supporters say young people like Keller are great assets for diverse schools but would otherwise not end up in the classroom because of their inability or unwillingness to go through an expensive, multiyear teacher-certification process.

Critics counter with a simple retort: Passion is a poor substitute for training.

TFA members receive just five weeks of coaching at a summer institute before they enter the classroom. After that, they receive continual mentoring from TFA staffers and are enrolled in a university teacher certification program for their first year of teaching.

Education research clearly shows that teachers improve with experience. Studies on TFA, while mixed, appear to indicate that its teachers perform as well as other beginning teachers.

Opponents also worry about how few TFA teachers remain in the classroom. While turnover is common among all beginning teachers, it’s higher among TFA members, many of whom use the experience as a springboard to the education policy world.

“They can be the greatest people in the world, but how long are they gonna be there?” said Seattle School Board member Betty Patu, one of those seeking to end the TFA contract, who noted that stability is critical for low-income students. “That’s almost as important as being a great teacher.”

Despite those concerns, TFA has grown to a $212 million organization that each year receives nearly 50,000 applications and this year placed about 5,000 members in 43 areas.

Local history

In the Puget Sound area, the effort to bring TFA received a push from Tom Stritikus.

The first TFA alum to become dean of a U.S. education college, Stritikus offered his school, the University of Washington, as the partner for TFA teachers’ continuing certification.

Opponents had some power players of their own, including Seattle teachers union Vice President Jonathan Knapp, who led last summer’s push to get the National Education Association to adopt a resolution strongly opposing TFA.

The local debate erupted in 2010 with a string of contentious School Board meetings. In the end, the Seattle and Federal Way school boards approved contracts with TFA, reasoning it couldn’t hurt to expand and diversify the teacher candidate pool.

Unlike at other TFA sites, the districts did not guarantee a certain number of spots. Instead, they allowed TFA members to compete alongside other candidates during the external hiring phase last summer.

Principals of the hired TFA teachers said they’ve performed well, but cautioned that student test scores are not yet available and it’s too early to evaluate TFA.

“It’s like having to reflect on a marathon at mile 13,” said Mia Williams, principal of Seattle’s Aki Kurose Middle, which has three TFA teachers. “You can’t do that.”

Most parents at Seattle’s Washington Middle are happy with their TFA teacher and think of her as the same as any other teacher, PTA co-president John Eickelberg said.

Lauren McGuire, president of the city’s PTSA council, said it has not been a major issue for most parents.

Activists’ reaction

The reaction from community activists has been decidedly different.

Opposition from watchdogs of Seattle Public Schools came first in the form of scathing blog posts and anti-TFA speeches at School Board meetings.

The opponents also filed about a dozen public-records requests, many asking for all TFA-related emails sent by administrators, district public-records officer Colleen Carlson said.

The activists were trying to show that officials helped TFA members get hired or that human-resource staffers had to spend extra time on them (they found evidence of the second but not the first).

The information they gained is also part of a lawsuit filed last summer over the district’s agreement with TFA. A hearing on that lawsuit is scheduled for Friday.

But the most troubling incident came when the activists posted personal information about TFA teachers on a blog. Soon after, there was a burglary at one of the posted addresses. It’s unlikely that there was a connection, but officials reacted angrily.

“I deplore this action in the strongest possible terms,” then-Seattle School Board President Steve Sundquist said at a Nov. 16 board meeting. “The proper mechanism for registering disagreement is at the ballot box. It is not to target individual teachers.”

Disagreement was registered at the ballot box, too: Sundquist was ousted in that month’s School Board election by Marty McLaren, a former teacher who strongly opposes TFA. Another opponent, Sharon Peaslee, also won a seat on the board.

The launch of TFA has been smoother in Federal Way, but a TFA teacher there resigned in October, a decision that came for personal reasons but still inflamed opponents, who said it reinforced their concern about turnover.

Partnerships

The level of opposition in the Puget Sound area is unique in TFA’s history, said Lindsay Hill, the region’s executive director, adding that may be because of the broader debate about education reform that’s also taking place here.

But she and others say the conflict has not distracted them.

In fact, TFA is finalizing partnerships with other area districts — one of which could be announced next week, Hill said.

The current agreements seem likely to expand next year as well.

Federal Way officials are happy with their TFA teachers and may bring in more of them, depending on staffing needs, district spokeswoman Diane Turner said.

And if TFA’s contract with Seattle survives a School Board vote on March 21, TFA members will once again be in the hiring pool this summer.

“Clearly there are going to be people that disagree with what we do,” senior district official Holly Ferguson said of the controversy. “But at the end of the day, we and our school board need to do what’s best for our students.”

Brian M. Rosenthal: 206-464-3195 or brosenthal@seattletimes.com. On Twitter @brianmrosenthal.

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