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Crisis, educación, ideología

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Excelente artículo:

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/crisis-educacion-ideologia_820731.html

JUAN MANUEL Aragüés, Profesor de Filosofía de la Universidad de Zaragoza 10/01/2013

Hace tiempo que se ha hecho evidente que la crisis está siendo utilizada por el fundamentalismo neoliberal, encarnado por el PP, para aplicar su programa ideológico de máximos. Los sectores más reaccionarios de la política europea, no solo española, han encontrado en la crisis la excusa perfecta para desarrollar las medidas que, en condiciones normales, no se atreverían a aplicar, temerosos de la contestación social que pudieran provocar. Ahora, con cara compungida y tirando de sus mantras preferidos, “no hay más remedio”, “la herencia recibida”, aplican, con gozo mal disimulado, las recetas que podemos encontrar en sus teóricos desde hace décadas. La privatización de la sanidad y de la educación es el ejemplo más claro de un proceso en el que lo que se busca es el adelgazamiento del Estado, cuyo cometido, entienden, ha de ser, fundamentalmente, represivo. Ahí tenemos, como botón de muestra, las actuaciones policiales y los posicionamientos de una parte del ejército con el tema de Cataluña.

En el caso de la educación, el sesgo ideológico se manifiesta no solo en la promoción de la privada y la concertada, a pesar de que su calidad educativa sea menor que la de la pública, mal que les pese a los amantes de los productos caros envueltos en vistoso celofán, sino de los contenidos que se proponen. El ministro Wert se ha quitado definitivamente la máscara y, tras pactar con la Conferencia Episcopal, ha dado gusto a los sectores cristianos integristas de su partido. De esta manera, la Religión se convierte en una asignatura más del currículo, en condiciones de igualdad con el resto de asignaturas. Al mismo tiempo, todas las asignaturas relacionadas con el ámbito de la Filosofía, reducen su presencia. Ambas cuestiones, la potente presencia de la Religión (o de las religiones, que lo mismoda) y el debilitamiento de la Filosofía, deben ser vistas en paralelo. Si la religión, tal como la entiende el poder, es decir, el Gobierno y la Conferencia Episcopal, es promocionada es porque es útil en la medida en que se convierte en un instrumento para la producción de ciudadanos sumisos, atentos a aceptar lo que se establece desde jerarquías que determinan lo que es verdadero, lo que es bueno, lo que es correcto. Como bien analizara Kant, hombre, por otro lado, de profundas convicciones religiosas, la religión es un “opiáceo de la conciencia”, una adormidera que impide al sujeto la reflexión y la autonomía. Precisamente, lo que diferencia a Europa de otras culturas, como la islámica o la norteamericana, es que nuestras raíces se hunden en la Ilustración del siglo XVIII, donde se pretende relegar la religión al espacio de lo privado.

Por contra, la filosofía, una cierta filosofía, la que, precisamente, no se deja adormecer por esos “trasmundos inventados” de los que habló Nietzsche, tiene como efecto el desarrollo de la conciencia crítica, pretende dotar a la persona de instrumentos para entender el mundo y desenvolverse en él. Y eso, desde luego, no interesa a quienes tienen como proyecto el sometimiento ciudadano. La educación es un instrumento para moldear a los individuos en función de una determinada visión del mundo. Y cuando detrás de un proyecto educativo hay una visión totalitaria del mundo, como en el caso del ministro Wert y sus correligionarios de la Conferencia Episcopal, el currículo debe promover, coherentemente, asignaturas que laminen la capacidad crítica de los estudiantes.

 

AL MINISTRO WERT, de la mano del siniestro Rouco Varela, no le interesa la ética, ni la filosofía. Con el dogma y la verdad, siempre de su parte, no en vano lo establecen ellos, tienen suficiente. No es de extrañar que un Gobierno que, en sus formas y maneras, mira de una manera tan evidente hacia modelos del pasado, recupere el nacionalcatolicismo. Y que la filosofía vuelva a ser reprimida. Tarea vana intentar convencer al ministro de la necesidad de formar al alumnado en sus capacidades críticas. Nada más lejos de sus intenciones. De lo que se trata es de que comulgue. Con ruedas de molino, a ser posible. La lucha por la filosofía es una más de las luchas del presente. Como por la sanidad, por la educación, por los servicios sociales, también hay que luchar por un espacio para el pensamiento crítico.

Categorías:IMPRESCINDIBLES
  1. sangallegom
    enero 13, 2013 en 7:11 pm

    Ya nadie parece entender de política, ni de economía, ni de religión. Nadie ve el ejemplo de nadie en nada, ni en el liberalismo, ni en la jerarquía eclesiástica. Todo nos indica que impostores y fariseos han usurpado el puesto destinado a unos y a otros. No vemos a los liberales, no vemos a la iglesia de los pobres. Todos parecen sus usurpadores, y los ejecutores, los liberales que continúan acaparando y monopolizando todo lo que está a su mano. España es suya, Europa es suya. ¿Es lo que aprendieron de pequeños en las catequesis?. Son liberales sólo para ellos mismos. No predican ni con el ejemplo y no son liberales con los demás. Un liberal no puede ser una persona tan codiciosa, ni tan egoísta. ¿Cómo pueden enunciar esa palabra con orgullo, los que tienen tantos intereses personales en lo público, quienes se otorgan tantas prerrogativas y abusan de tantos privilegios? Claro, para algunos ser liberal significa no hacer nada de lo que arrepentirse y claro no se arrepienten de nada, son creyentes. Ese impuesto no está destinado a sus rentas, sólo a la de los ciudadanos respetables, sumisos y arruinados por su codicia. Para muestra un botón, una liberal muy conocida, porque por donde recorta no vuelve a crecer el espacio público. No se sonroja al declarar que sus emolumentos anuales están formados por 4 ó 5 fuentes de renta que no proceden de lo emprendedora que dice ser, no, sino que procede del erario público. Aunque afirme con rotundidad que hay que adelgazar el Estado, lo único que los ciudadanos comprobamos, además de lo ejecutado, es como engorda el estado de su cuenta corriente y cómo aumenta la pobreza en el Estado y en sus ciudadanos.

  2. sangallegom
    enero 14, 2013 en 6:55 pm

    Imagina
    John Lennon
    Imagina que no hay cielo
    Es fácil si lo intentas
    Sin infierno bajo nosotros
    Sobre nosotros sólo el cielo
    Imagina toda la gente viviendo al día.
    Imagina que no hay países
    No es difícil hacerlo
    Nada por lo que matar o morir
    Y ninguna religión tampoco
    Imagina toda la gente viviendo al día.
    Puedes decir que soy un soñador
    Pero no soy el único
    Espero que algún día te unas a nosotros
    Y el mundo será uno.
    Imagina que no hay posesiones
    Me maravillo si puedes
    Ninguna necesidad por codicia o hambre
    Una hermandad del hombre
    Imagina toda la gente compartiendo todo el mundo.
    Puedes decir que soy un soñador
    Pero no soy el único
    Espero que algún día te unas a nosotros
    Y el mundo será uno.

  1. enero 15, 2013 en 5:08 pm

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