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“A Wert lo están manteniendo por estrategia, pero el curso que viene le haremos dimitir”

 

 

El Sindicato de Estudiantes se pone las pilas, buena noticia:

http://www.lamarea.com/2013/07/09/sindicato-estudiantes/

sindicato-estudiantesLa nueva secretaria general del sindicato de estudiantes, Ana Garcia. FERNANDO SÁNCHEZ

Ana García (1986) lleva afiliada al Sindicato de Estudiantes desde que entró en el instituto, a los 14 años y, desde hace algo más de una semana, es la nueva secretaria general de la organización juvenil. La Conferencia Estatal, celebrada el pasado 29 de junio, reunió a cerca de 150 delegados de todo el país, tras un curso plagado de intensas movilizaciones contra la ley Wert.

Esta estudiante de Comunicación Audiovisual será la encargada de poner voz al sindicato de cara al curso que viene, que ya se prevé intenso y con la intención de lograr la dimisión del ministro de Educación. Tras terminar la carrera, García ha estado buscando sin éxito un trabajo relacionado con sus estudios, por lo que ahora vuelve a la universidad para continuar con su formación en el grado de Periodismo.

Pese a la salida del anterior secretario general, Tohil Delgado, García advierte: “No va a haber un cambio de rumbo. Representamos a los jóvenes y a los militantes del sindicato, cuyas peticiones no han cambiado. Seguiremos defendiendo la educación pública, a sus trabajadores y estudiantes”.

¿Qué balance hacéis de este curso que acaba de terminar?

Muy positivo. El ministro está completamente desacreditado y no tiene ningún tipo de legitimidad. Es el peor valorado de la historia. Además, tiene que recurrir a campañas como la portada de La Razón el otro día y no se atreve a ir a ningún sitio si no va arropado por otros ministros. Sufre escraches en la ópera, en la entrega de premios de excelencia, en todos sitios. Todo esto tiene que ver con la movilización social que han generado estudiantes, profesores y padres.

Los estudiantes hemos jugado un papel destacado. Este año hemos convocado ocho jornadas de huelga. La del 9 de mayo fue la culminación. Veníamos proponiendo desde febrero que la siguiente huelga la tenía que hacerla toda la comunidad educativa, para demostrar que no éramos solo los estudiantes, sino que se trata de un no rotundo contra la lomce. Nos reunimos con los compañeros y finalmente convocamos todos juntos.

¿Se ha logrado algún cambio a nivel institucional?

El ministro ha tenido que hacer varias concesiones. No son victorias completas, pero sí pequeñas. En primer lugar, aún no se ha aprobado la Lomce. Hace un año, nos reunimos con Wert -la única vez que nos hemos reunido con él-  y nos dijo que, hiciéramos lo que hiciéramos, en diciembre de 2012 iba a estar aprobada la ley y en marzo de 2013 la reforma universitaria. Ésta última aún no existe, y la Lomce ha entrado a trámite parlamentario hace cuatro días.

Eso no ha sido por voluntad del gobierno, sino que no le ha quedado más remedio que ir retrasándolas por toda la presión que ha habido en las calles. Todo esto, unido a los titubeos de Wert en temas como las becas, por ejemplo, demuestra que la lucha sí sirve.

¿Creéis que es posible tumbar a Wert antes de que acabe la legislatura?

Sí, estamos convencidos. Si hemos conseguido debilitarlo hasta tal punto, el curso que viene podemos conseguir que se vaya. No tenemos una bola de cristal pero no se puede descartar. Es un ministro que está sostenido por un hilo, así que vamos a ver si soporta toda la presión. De momento, el curso va a empezar de forma muy contundente por nuestra parte. El mismo día en que tuvimos la conferencia estatal del Sindicato de Estudiantes, el ministro comenzó su campaña por la Lomce, y nosotros aprobamos una huelga general de 72 horas para octubre.

Estamos decidido a ir a por todas. Queremos que retire la subida de tasas, el decreto de becas y la Lomce. Que devuelva todo el dinero que está robando a la educación pública y que readmitan a los profesores. Vamos a empezar por ahí y vamos a ver si es capaz de aguantar la presión. Tiene muchas papeletas para romperse.

La marea blanca por una sanidad pública también aprieta. ¿La caída de Wert puede provocar un resquebrajamiento, un efecto dominó en el gobierno de Rajoy?

Claro, nosotros lo que hemos visto es que el Gobierno le está manteniendo estratégicamente. Evidentemente, su dimisión podría generar una crisis de Gobierno. El propio PP no le quiere porque genera más problemas que otra cosa, pero también es cierto que Wert no está haciendo nada diferente a lo que es la línea ideológica del partido. No es una persona díscola, como se insinúa, para nada. Está siguiendo la hoja de ruta marcada.

Entonces, están intentando mantenerle estratégicamente hasta que la Lomce esté en trámite parlamentario, para poner una cara más amable. Pero evidentemente este hombre tiene los días contados. Por nuestra parte, si se va Wert pero siguen sus recortes, la lucha se endurecerá, porque nos sentiremos estafados.

Decís que la Lomce es una reforma segregadora, pero también franquista. ¿No es algo un poco exagerado?

Pensamos que no hay un punto de exageración. Si analizas los diferentes puntos más preocupantes de la reforma, te das cuenta de hasta qué punto suponen volver al franquismo. En primer lugar, el objetivo general de la Lomce es expulsar del sistema educativo, lo antes posible, a la gente que tiene menos recursos económicos. Y eso es precisamente lo que ocurrió durante el franquismo: la gente que tenía dinero, los que podían permitirse pagar, eran los únicos que tenían derecho a la educación. La inmensa mayoría no. Y eso es lo que pretende hacer el PP.

Precisamente, impone también, para conseguir este objetivo, el tema de las reválidas franquistas, que durante el propio franquismo se retiraron. No servían para nada, pero está claro cuál es el objetivo: quitarte de en medio a una hornada de miles y miles de estudiantes que han aprobado y que no pueden seguir y obtener sus títulos por un examen externo, a pesar de que hayan conseguido aprobar sin ningún problema el resto del curso.

Por otro lado está el tema de la religión, que vuelve a las aulas. Vuelve a puntuar, algo que nos parece que no debería ni tener discusión siquiera, que tendría que estar asumido que no puede ser. Supone volver a llenar los bolsillos a la Conferencia Episcopal pero además concederles una tribuna que poder usar como un elemento ideológico, algo que pensamos que tendría que estar totalmente erradicado de la escuela pública. También se financia a las escuelas que segregan por razón de sexo.

Con el tema de las lenguas de las diferentes partes del Estado, ya oímos las declaraciones del ministro llamando a españolizar a los catalanes. Que a estas alturas un ministro de educación, que se supone que tiene que cuidar y promocionar las diferentes lenguas y que cuada joven pueda estudiar su lengua materna, diga eso, recuerda mucho al franquismo.

También quieren quitarnos el derecho a defender la educación pública, nos quieren quitar el derecho a huelga. Blanco y en botella. Si vas viendo una por una las medidas, te das cuenta de que el carácter retrógrado y nostálgico que tienen es completamente claro. Por eso, cuando hay gente que se escandaliza cuando nos oye decir eso, le pedimos que nos explique qué hay de diferente con la educación franquista.

Alrededor de 30.000 estudiantes no han podido pagar las tasas universitarias. ¿Veis como una situación de emergencia la reducción de las becas?

Los últimos meses han sido muy ilustrativos, antes de aplicar los nuevos planes. Los 30.000 estudiantes expulsados eran porque no podrían hacer frente al pago de las tasas. Sólo por eso. Ahora, con el nuevo decreto de becas, el cálculo es que en torno a 100.000 jóvenes se van a quedar el año que viene sin ayuda. Por otro lado, las ayudas se reducen de una forma drástica y los criterios que se imponen penalizan a la gente que no tiene recursos. Lo de la famosa nota del 6’5 para obtener beca es precisamente por eso.

El ministro dice que es para que la gente no haga el vago, que si no se saca un 6’5 de media es mejor dedicarse a otra cosa. Esa nota es la que se va a exigir a la gente que no puede pagarse los estudios, porque sus padres están en paro, porque ellos mismos no tienen trabajo. La gente que sí tiene dinero siempre va a poder estudiar. Da igual que saque un 6’5, un 7, un 3 o un 2’5. Esa gente siempre tendrá derecho a estudiar porque se lo pagará. Y si no aprueba, irá a una universidad privada y pagará directamente el título de lo que quiera ser.

Pero los hijos de los trabajadores, que no tenemos esas posibilidades, vamos a tener esa exigencia, que para poder estudiar vamos a tener que demostrar que somos cerebritos, que somos mejores. Y realmente es un planteamiento equivocado, la educación debe ser un premio, sino un derecho para todos. Para los que tienen más dificultades, para los que tienen menos, para los que sacan notas excelentes y para los que sacan aprobados. Además, un estudiante sin recursos tendrá que dedicar más tiempo a trabajar para pagarse sus estudios. Se le penaliza desde todos los puntos de vista.

¿A quién benefician estos recortes?

Lo que se está haciendo es recortar en todos los ámbitos públicos, con un objetivo: que todo ese dinero, en vez de ser para lo que será la mentalidad del PP tirado a la basura, derrochado de forma inútil, pues poder guardarlo para lo que realmente es útil para ellos, como es regalarlo, como llevan tiempo haciendo, a grandes empresarios o a banqueros en forma de rescates. Estas cosas desde luego no deberían salir de los impuestos de los trabajadores. Parece que el ministro se olvida de dónde viene el dinero invertido en educación. Cuando nos dice que las becas son limosna se está equivocando de parte a parte. Es escandaloso los pocos impuestos que pagan las grandes empresas, lo mucho que pagan los trabajadores de a pie. Y eso sin contar las amnistías fiscales.

Entonces, ¿a quién pertenece ese dinero? ¿Para qué debería ser utilizado? Pues para todo lo que revierta en que los servicios más básicos de todo el mundo estén cubiertos, y no en convertirlos en negocios en los que se van a seguir enriqueciendo los mismos o para pagar deudas con las que no tenemos absolutamente nada que ver. Todo esto se está haciendo saqueando las arcas públicas. Por eso tienen como objetivo el recorte en la universidad y en educación media.

La estrategia es degradar lo público para que lo privado se revalorice. Si te vas a Aluche, un barrio obrero, verás que hay un gran número de colegios concertados. No tienen ningún sentido, pero responde a esa estrategia. La proliferación de colegios concertados y privados en la Comunidad de Madrid a lo largo de esta década es un caso representativo. Se ve como en las zonas urbanas y céntricas de la región hay más concertados, donde son más rentables, y se ve que en las zonas rurales y poco pobladas la gran mayoría son públicos. Es un proceso que no viene nuevo, pero ahora toca dar el golpe final para asentarlo.

Algunos sectores echan en cara al Sindicato de Estudiantes que está alejado de las bases estudiantiles. ¿Hasta qué punto es cierta esta afirmación?

No pensamos que ahora mismo haya mucha división en el movimiento estudiantil. Las movilizaciones son una muestra. Lejos de verse un enfrentamiento, el sentimiento mayoritario es de unidad. No sólo dentro del movimiento estudiantil, sino con los profesores y padres. Es el sentir general y algo muy positivo. Con respecto a las críticas, nosotros no pensamos que el sindicato esté alejado de las bases estudiantiles. Además, al margen de lo que nosotros digamos, el éxito de las movilizaciones es el signo más claro.

Hemos tenido una semana de lucha en octubre, con 72 horas de huelga y a la que se sumaron también padres y profesores, en la que tuvimos una movilización juvenil que no se había visto desde los años 80. Tremenda. En febrero volvimos a tener manifestaciones multitudinarias, en la que salieron a la calle 60.000 jóvenes. Luego, en la huelga general, la presencia de la juventud fue también muy notable. Y a final de curso, el pasado 9 de mayo, las cifras de participación se han disparado, en unas fechas muy difíciles para los estudiantes.

La alta participación se consigue porque en cada convocatoria hemos hecho más de mil asambleas en institutos públicos. Hemos repartido este año más de medio millón de hojas, hemos afiliado a más de 3.000 jóvenes en estos dos cursos, hemos legalizado más de 100 asociaciones en institutos públicos. Todo esto, precisamente, es no estar alejado de la base del movimiento estudiantil, eso es estar fusionado completamente. Es lo único que te permite organizar una gran movilización, porque si no, es que se nos estarían atribuyendo poderes mágicos.

Es cierto que a veces nos encontramos con gente que no ve bien a este sindicato de estudiantes. Nosotros lo respetamos, qué le vamos a hacer. Siempre va a haber gente que no opine como tú, es normal. Sería raro que no pasase. Pero por nuestra parte tendremos siempre la mano tendida, a las organizaciones de izquierda, lógicamente. No vamos a tender la mano a cualquier organización.

Se os acusa también de ser blandos con el PSOE.

Lo del PSOE lo llevo oyendo desde que entré en el sindicato (sonríe). Algunos nos dicen directamente que somos del PSOE. Todo esto demuestra un desconocimiento muy grande de lo que es el Sindicato de Estudiantes, porque precisamente cuando nace el sindicato, a mediados de los 80, lo hace precisamente bajo el gobierno de Felipe González.

Aquellas movilizaciones todavía no han sido superadas por parte de la juventud, que fueron precisamente contra la política que estaba desempeñando el PSOE. Se consiguieron victorias tremendas, como por ejemplo que la enseñanza media fuera gratuita. Eso se consiguió con la lucha. También se logró que se construyeran más de 800 institutos públicos en tres años y un aumento muy acusado de las becas. Varias generaciones han podido estudiar gratuitamente gracias a aquella lucha en la época del PSOE. Y ahora mismo seguimos manteniendo una postura muy crítica con la actitud del PSOE. Siempre la hemos tenido.

Contra el Plan Bolonia [implementado por José Luis Rodríguez Zapatero] salimos a movilizarnos, y advertimos que era el primer paso para privatizar la universidad. Cientos de miles de estudiantes salieron a la calle. Y antes de eso, la lucha contra la LOE. Fuimos la primera organización que le hizo una huelga al PSOE, en 2005, cuando permanecía el estado de euforia por la marcha de Aznar, la vuelta de las tropas de Irak y la legalización del matrimonio homosexual.

¿Cuál es vuestra postura en estos momentos?

Pues es un momento crítico. Nunca hemos tenido una postura más separada con la postura que está defendiendo ahora mismo el PSOE. En nuestra opinión, están completamente equivocados, y es algo que nos pesa mucho, porque sabemos que eso no es lo que piensan los millones de votantes del partido ni sus militantes de base.

Esto no empieza ahora, sino con Zapatero, que se deja presionar completamente por los grandes empresarios y poderes financieros. Ya se empezaba a ver una serie de decisiones que iban contra la mayoría. Eso se ha ido profundizando, pero es que ahora que están en la oposición y deberían estar planteando una alternativa de izquierdas al peor gobierno que hemos tenido en muchísimo tiempo, lo que hace ahora el PSOE es darle balones de oxígeno, pedir pactos.

¿Pero pactos con quién? No se puede pactar con este gobierno. Deberían plantear una alternativa de izquierdas en el parlamento y dirigir en las calles la lucha para que sus políticas se lleven a cabo. El PSOE podría hacer eso y debería, en nuestra opinión, hacerlo, para pedir la dimisión del gobierno. Su posición es un escándalo.

Hace menos de un mes, el PSOE salió intentando darse un barniz de izquierdas e invitó a toda la comunidad educativa. La única organización que no fue invitada fue el Sindicato de Estudiantes. Y nosotros lo dijimos: es vergonzoso que la dirección del PSOE le niegue la voz a lo que ha sido el motor de la movilización por la escuela pública este año. Para nosotros, la dirección del PSOE debería llevar a la práctica lo que defiende su base trabajadora y lo denunciamos de manera muy activa.

¿Y respecto a vuestra postura con los sindicatos CCOO y UGT?

La situación con ellos en algunos sentido es similar a la que tenemos con el PSOE. Cuando hemos convocado las huelgas de estudiantes y vamos a los centros de estudios, lo que nos encontrábamos eran profesores que de una manera muy calurosa nos daban todo su apoyo, todo su respaldo y nos decían: no entiendo cómo mi sindicato no convoca esta huelga con vosotros.

¿Cómo puede ser? Bueno, pues a veces también se da esa separación entre las decisiones que se toman en la dirección de organizaciones de trabajadores y el sentir de los trabajadores de su base. A veces tienen poco que ver unas y otras. Si tienes la movilización más grande que se ha dado este curso y, al día siguiente, tienes a Cándido Méndez y a Ignacio Fernández Toxo proponiéndole y pidiéndole por favor a Rajoy un pacto, pues sinceramente pensamos que muchísimos afiliados a los sindicatos estaban en su casa muy decepcionados.

Entonces, claro, si bien es cierto eso, pensamos que los sindicatos son necesarios. El mejor sindicato para la patronal es el que no existe. Y los trabajadores y los jóvenes necesitamos una herramienta para luchar, y que duda cabe que las mejores son las organizaciones y los partidos de la izquierda. Por eso, nosotros lo que tratamos siempre es de presionar en una dirección a los dirigentes sindicales para que tomen las medidas que se están demandando desde la base.

A veces hemos oído argumentos del tipo “es que no hay ambiente”, “es que en invierno hace mucho frío y no se puede estar en las calles”, por eso no se convoca huelga general, “es que la gente no se mueve”. Pero la gente ha podido comprobar que eso no es cierto. La gente sí quiere luchar, pero cuando hay encima de la mesa un plan de lucha serio. Lo que no vamos a hacer es salir a pasear un día, que no sirva para nada y nos quiten el sueldo de un día. Para hacer el tonto nadie sale, pero cuando hay un plan de lucha que la gente piensa que es útil por supuesto sale a la calle.

Categorías:Movilizaciones
  1. Manuel
    julio 17, 2013 en 6:02 pm

    La pregunta es ¿ hasta cuándo aguantará este gobierno ?
    Por otro lado dimitir a Wert y mantener la LOMCE con otro ministro sería un reforzamiento del gobierno. Y no creo que una vez aprobada la ley vaya a iniciarse la creación de otra. Lo que importa es evitar la puesta en marcha de la LOMCE por sus consecuencias, lo de menos es el cambio de ministro, aunque sea el Sr. WErt.

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